© Patricia Karina Vergara Sánchez
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DOCUMENTOS DE PENSAMIENTO LESBOFEMINISTA

Cuando quiero decir lo que miro en mi realidad cotidiana, me busco en un lugar distinto. Yo que hablo una lengua en femenina, nos reconozco, me reconozco en la ovarimonia, en la palabra dada por las mujeres a partir de la experiencia que pasa por nuestras cuerpas y desde nuestros pensamientos y ejercicios reflexivos, aquella que no necesita ser validada desde la lógica y la razón que rigen hoy a un sistema mundo que no es nuestro.


miércoles, 21 de septiembre de 2016

TEORIAS DEL DESAPEGO AL SERVICIO DEL SISTEMA

Otra de mis diferencias con ciertos usos en las ondas new age psico-espirituales tan útiles al sistema neoliberal: 

La idea de desapego "saludable" me parece tan peligrosa en ciertas bocas... Interpretaciones que en lugar de prevenir contra la dependencia, previenen contra el compromiso, contra la implicación profunda, cuando en nuestras sociedades en tantas circunstancias apegarse significa supervivencia.


Dos ejemplos rápidos: El apego emocional profundo entre amigas significa, literalmente. poder ir juntas contra el mundo -Yo por ti, tú por mí-. Así mismo, el compromiso profundo con propuestas políticas impulsa las luchas hacia nuevas utopías, ¿cómo pueden ser estas relaciones, entre otras, desapegadas? 

Las amistades sin apego terminan cuando se termina el café, no son proyectos de vida. La participación política desapegada-desapasionada termina cuando surge la posibilidad de un puesto político o una aparición en los medios, aunque sea en el bando opuesto. 

…y cuando una abre los ojos y la boca, sorprendida ante esa persona con la que se ha convivido pero que cambia de colores o de bando, hay un discurso contemporáneo del desapego, desapegarse de las cosas, de las situaciones, de las ideas, de los sentimientos, para que no duela. Soltar, dejar ir, pareciera que eso sana el dolor. 

Es aquí donde me alarmo: ¿Y qué que duela?, ¿por qué hay que correr a toda costa del dolor? Si se ha roto un amor, una amistad, una hermandad, una propuesta colectiva, por qué no se habría de llorar, de lamentar, de guardar el luto, incluso. En esta sociedad del fast track no hay espacio ni tiempo para los lutos, pareciera, por lo tanto tampoco para revisar, para revivir los hubiera, para reflexionar.“ A lo que sigue” -gritan los mensajes en los medios-. y, por supuesto, no hay amores que no sean sustituibles. 

Si sufres es porque generaste expectativas sobre les otres y es tu error por generar expectativas. ¡Caray!, esperar congruencia, correspondencia entre acción y palabra, solidaridad, reciprocidad o lealtad de otres se ha vuelto casi sinónimo de ingenuidad o de tontería. “Asume que generaste expectativas”-cómo te atreves-. 

Una cosa es que ante una persona o situación que hace daño, sea necesario alejarse, por supuesto, pero ello es una ruptura necesaria, lo que es muy diferente a “no apegarse” para poder soltar cuando sea conveniente (con todas las implicaciones no necesariamente éticas que se aplican humanamente a la conveniencia), se acerca tanto a convertir en desechables, en utilitarias las relaciones entre humanes. Por lo tanto, el construir en desapego nos exige no generar expectativas porque no sabemos cuándo esas relaciones humanas dejaran de sernos convenientes o cuando dejaremos de convenirles. 

Yo sólo sé que quiero relaciones apegadas, comprometidas, en donde pueda pedir y pedirme, con otras, respuestas del cómo y porqué nos tejemos o no de tales formas y quererles con pasión y llorar si nos lastimamos o si nos conmovemos, porque sé que el día en que no podamos esperar nada del otro ni de la otra, que no podamos exigirle cumplimiento a su palabra, el día en que no podamos confiar en la palabra de otre, ese día serán imposibles los sueños conjuntos, se cerrarán todos los caminos a las utopías colectivas.


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